miércoles, 28 de octubre de 2020

172. ¿SALIENDO EN DEFENSA DE LA FE?

26 Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel?  Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? 1Samuel 17.

¿QUIÉN ES ESTE FILISTEO INCIRCUNCISO? Literalmente, "¿quién es el filisteo, este incircunciso?" David expresó con énfasis su desdén por el gigante que mantenía aterrorizados a Saúl y sus hombres.  Con fe en Dios, una fe que Saúl también podría haber tenido, David no quedó impresionado en lo más mínimo por la estatura de Goliat.  SI SAÚL hubiese sido obediente a Dios, bien podría haber sido suya la victoria; pero Dios no podía concederle una victoria como ésta.  Se alude a Goliat, en todo el capítulo, como "el filisteo".  A David le costaba ocultar su desprecio por ese bravucón.  Aun los reproches de su hermano (vers. 28) no lo acobardaron.  De muchas bocas oyó lo que se decía de Goliat, y habló con tal determinación que la noticia pronto llegó hasta Saúl. 2 CBA

*Dios nunca es tomado por sorpresa. Siempre va delante de los acontecimientos. Y para estos momentos críticos en la vida de su pueblo. tenía preparado un arma secreta. “David”. Preparado desde sus primeros años.

Mientras todo el pueblo, incluido El rey estaban asustados. Asustados porque el amor de Dios no estaba más en su ser. Solo el ego herido de haber sido desechado como rey. Que jamás conviven con el amor de Dios, que echa fuera el temor.

·                   ¿Qué estás haciendo hoy para defender los principios de Dios?

¿Eres como David o como el pueblo medroso?

·                   Cada día deléitate en Dios. Y así, siempre estarás preparado para defender los principios y alzar tu voz ante el enemigo del pueblo de Dios. Amen. 

Ministerio Hno. Pio


171. DAVID Y GOLIAT.

26 Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel?  Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? 

40 Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.

45 Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 46 Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. 47 Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos. 1 Samuel Capitulo 17.

*EN LA PROVIDENCIA DE DIOS, David, como hábil tañedor de arpa fue llevado ante el rey.  Sus sublimes acordes inspirados por el cielo tuvieron el efecto deseado.  La melancolía cavilosa que se había posado como una nube negra sobre la mente de Saúl se desvaneció como por encanto.

Cuando no se necesitaban sus servicios en la corte de Saúl, David volvía a cuidar sus rebaños entre las colinas, conservando su sencillez de espíritu y de aspecto. Cada vez que era necesario, se le llamaba nuevamente para que sirviera al rey, y aliviara la mente del monarca perturbado hasta que el espíritu malo le abandonaba. Pero aunque Saúl expresaba su deleite por la presencia de David y por su música, el joven pastor regresaba de la casa del rey a los campos y a sus colinas de pastoreo con alivio y alegría.

David crecía en favor ante Dios y los hombres. Había sido educado en los caminos del Señor, y ahora dedicó su corazón más plenamente que nunca a hacer la voluntad de Dios. Tenía nuevos temas en que pensar. Había estado en la corte del rey, y había visto las responsabilidades reales. Había descubierto algunas de las tentaciones que asediaban el alma de Saúl, y había penetrado en algunos de los misterios del carácter y el trato del primer rey de Israel. Había visto la gloria real ensombrecida por una nube obscura de tristeza, y sabía que en su vida privada la casa de Saúl distaba mucho de tener felicidad. Todas estas cosas provocaban inquietud en el que había sido ungido para ser rey de Israel. Pero cuando se sentía absorto en profunda meditación, y atribulado por pensamientos de ansiedad, echaba mano a su arpa y producía acordes que elevaban su mente al Autor de todo lo bueno, y se disipaban las nubes obscuras que parecían entenebrecer el horizonte del futuro.

Dios estaba enseñando a David lecciones de confianza. Como Moisés fue educado para su obra, así también el Señor preparaba al hijo de Isaí para hacerlo guía de su pueblo escogido.  En su cuidado de los rebaños, aprendía a apreciar en forma especial el cuidado que el gran Pastor tiene por las ovejas de su dehesa.

En las colinas solitarias y las hondonadas salvajes por donde vagaba David con sus rebaños había fieras en acecho. A menudo salía algún león de los bosquecillos que había al lado del Jordán, o algún oso, de su madriguera, en las colinas, y enfurecidos por el hambre venían a atacar los rebaños. De acuerdo con las costumbres de su tiempo, David sólo estaba armado de su honda y su cayado; pero no tardó en dar pruebas de su fuerza y su valor al proteger a los animales que custodiaba. Dijo más tarde, describiendo estos encuentros: "Venía 698 un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, y salía yo tras él, y heríalo, y librábale de su boca: y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y mataba."         (1 Sam. 17: 34, 35)

Su experiencia en estos asuntos probó el corazón de David y desarrolló en él valor, fortaleza y fe. Aun antes de que fuese llamado a la corte de Saúl, David se había distinguido por actos de valor. El oficial que lo recomendó al rey dijo que era "valiente y vigoroso, y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso," y añadió: "Jehová es con él." (1 Sam. 16: 18.).

Cuando Israel declaró la, guerra a los filisteos, tres de los hijos de Isaí se unieron al ejército bajo las órdenes de Saúl; pero David permaneció en casa.  Después de algún tiempo, sin embargo, fue a visitar el campamento de Saúl. Por orden de su padre debía llevar un mensaje y un regalo a sus hermanos mayores, y averiguar si estaban sanos y salvos. Pero, sin que lo supiera Isaí, se le había confiado al joven pastor una misión más elevada. Los ejércitos de Israel estaban en peligro, y un ángel había indicado a David que fuera a salvar a su pueblo.

A MEDIDA QUE DAVID se acercaba al ejército, oyó un alboroto, como si se estuviera por entablar una batalla. El ejército "había salido en ordenanza, y tocaba alarma para la pelea." (Véase 1 Samuel 17) Israel y los filisteos estaban alineados en posiciones de batalla, una hueste contra otra. David corrió hacia el ejército, llegó y saludó a sus hermanos. Mientras hablaba con ellos, Goliat, el campeón de los filisteos, salió, y con lenguaje ofensivo retó a duelo a Israel, y lo desafió a presentar de entre sus filas un hombre que pudiera enfrentársele en singular pelea. REPITIÓ SU RETO, y cuando David vio que todo Israel estaba amedrentado, y supo que el filisteo lanzaba su desafío día tras día, sin que se levantara un campeón que acallara al jactancioso, su espíritu se conmovió dentro de él. Se encendió su celo para salvar el honor del Dios viviente y el crédito de su pueblo. 

Los ejércitos de Israel estaban deprimidos. Les faltaba el valor. Se decían unos a otros: "¿No  habéis visto aquel hombre que ha salido? él se adelanta para provocar a Israel." Lleno de vergüenza e indignación, David exclamó: "¿QUIÉN es este Filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?"

Al oír estas palabras, Eliab, hermano mayor de David, comprendió muy bien qué sentimientos agitaban al alma del joven.  Aun mientras era pastor, David había manifestado audacia, valor y fortaleza poco comunes; y la misteriosa visita de Samuel a la casa de Isaí así como su partida sigilosa, habían despertado en la mente de los hermanos de David sospechas en cuanto al verdadero objeto de su visita.  Los celos de ellos se habían despertado al verle recibir mayor honra que la tributada a ellos, y no le miraban con el respeto y el amor que merecía por su integridad y su ternura fraternal.  Lo consideraban como un pastorcillo joven, y ahora la pregunta que hizo fue interpretada por Eliab como una censura de la cobardía que él mismo demostraba al no hacer esfuerzo alguno por acallar al gigante filisteo. 

EL HERMANO MAYOR EXCLAMÓ AIRADO: "¿Para qué has descendido acá? ¿y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto?  Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido." Respetuosamente, pero con decisión, contestó David: "¿Qué he hecho yo ahora?  Estas, ¿no son palabras?"

Las palabras de David fueron repetidas al rey, quien inmediatamente hizo comparecer al joven ante sí.  Saúl escuchó con asombro las palabras del pastor cuando dijo: "No desmaye ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará con este Filisteo." Saúl procuró disuadir a David de su propósito; pero el joven no se dejó convencer.  Contestó con sencillez y sin jactancia relatando lo que le sucediera mientras cuidaba los rebaños de su padre, y dijo: "Jehová que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este Filisteo.  Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová sea contigo." 

Durante cuarenta días la hueste israelita había temblado ante el desafío arrogante del gigante filisteo.  Sus corazones decaían cuando miraban el enorme cuerpo, que media seis codos y un palmo.  Llevaba en la cabeza un almete de metal, y estaba vestido de una coraza de planchas que pesaba cinco mil siclos, y con grebas de metal en las piernas.  La cota estaba hecha de planchas de metal puestas la una sobre la otra, como las escamas de un pez, tan estrechamente juntadas que ningún dardo o saeta podía penetrar a través de la armadura.  A la espalda el gigante llevaba una jabalina o lanza enorme, también de bronce.  "El asta de su lanza era como un enjullo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro: e iba su escudero delante de él."

Mañana y tarde Goliat se había  acercado al campamento israelita, diciendo en alta voz: "¿Para qué salís a dar batalla? ¿no soy yo el Filisteo, y vosotros los siervos de Saúl?  Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí: si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos: y si yo pudiera más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis.  Y añadió el Filisteo: Hoy yo he desafiado el campo de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo."

Aunque Saúl había dado permiso a David para que aceptara el desafío, el rey tenía muy pocas esperanzas de que David tuviera éxito en su valerosa empresa.  Había ordenado que se vistiera al joven de la coraza del rey.  Se le puso el pesado almete de metal en la cabeza y se le ciñó al cuerpo la coraza así como la espada del monarca.  Así pertrechado, inició la marcha, pero pronto volvió sobre sus pasos.  Lo primero que pensaron los espectadores ansiosos fue que David había decidido, no arriesgar su vida en tan desigual encuentro con su antagonista.  Pero el valiente joven distaba mucho de pensar así.  Cuando regresó adonde estaba Saúl, suplicó que le permitiera, quitarse aquella pesada armadura, diciendo: "Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué." Se quitó la armadura del 701rey, y en vez de ella sólo tomó su cayado en la mano, con su zurrón de pastor, y una simple honda.  Escogiendo cinco piedras lisas en el arroyo, las puso en su talega, y con su honda en la mano se aproximó al filisteo.

El gigante avanzó audazmente, esperando encontrarse con el más poderoso de los guerreros de Israel.  Su escudero iba delante de él, y parecía que nada podía resistirle.  Cuando se acercó a David, no vio sino un zagalillo, llamado mancebo a causa de su juventud.  El semblante de David era rosado de salud; y su cuerpo bien proporcionado, sin protección de armadura, se destacaba ventajosamente; no obstante, entre su figura juvenil y las macizas proporciones del filisteo, había un marcado contraste.

Goliat se llenó de asombro y de ira.  "¿Soy yo perro -exclamó- para que vengas a mi con palos?" Y entonces soltó contra David las maldiciones y los insultos más terribles, en nombre de todos los dioses que conocía.  Gritó mofándose: "Ven a mi, y daré tu carne a las aves del cielo, y a las bestias del campo."

David no se acobardó frente al campeón de los filisteos.  Avanzando, dijo a su contrincante: "Tú vienes a mí con espada y lanza y escudo; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, que tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y quitaré tu cabeza de ti: y daré hoy los cuerpos de los Filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra: y sabrá la tierra toda que hay Dios en Israel.  Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y lanza; porque de Jehová es la guerra, y él os entregará en nuestras manos."

Había un tono de intrepidez en su voz y una mirada de triunfo y regocijo en su bello semblante.  Este discurso, pronunciado con voz clara y musical, resonó por los aires, y lo oyeron distintamente los millares que escuchaban, convocados para la guerra.  La ira de Goliat llegó al extremo.  Furiosamente, empujó hacia atrás el yelmo que le protegía la frente, y corrió para vengarse de su adversario.  El hijo de Isaí se estaba preparando para recibir a su enemigo.  "Y aconteció que, como el Filisteo se levantó para ir y llegarse contra David, David se dio prisa, y corrió al combate contra el Filisteo.  Y metiendo David su mano en el saco, tomó de allí una piedra, y tirósela con la honda, e hirió al Filisteo en la frente: y la piedra quedó hincada en la frente, y cayó en tierra sobre su rostro."

El asombro cundió entre las filas de los dos ejércitos.  Habían estado seguros de que  David perecería; pero cuando la piedra cruzó el aire zumbando y dio de lleno en el blanco, vieron al poderoso guerrero temblar y extender las manos, como herido de una ceguera repentina.  El gigante se tambaleó y como una encina herida cayó al suelo.  David no se demoró un solo instante.  Se lanzó sobre el postrado filisteo y asió con las dos manos la pesada espada de Goliat.  Un momento antes el gigante se había jactado de que con ella separaría la cabeza de los hombros del joven, y daría su cuerpo a las aves del cielo.  Ahora el arma se elevó en el aire, y la cabeza del jactancioso rodó apartándose del tronco, y un grito de triunfo subió del campamento de Israel.

El pánico se apoderó de los filisteos, y la consiguiente confusión resultó en una retirada precipitada.  Los gritos de los hebreos victoriosos repercutían por las cumbres de las montañas, mientras corrían apresuradamente detrás de sus enemigos que huían; y "siguieron a los Filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón.  Y cayeron heridos de los Filisteos por el camino de Saraim, hasta Gath y Ecrón.  Tornando luego los hijos de Israel de seguir los Filisteos, despojaron su campamento.  Y David tomó la cabeza del Filisteo.  Y trájola a Jerusalén, mas puso sus armas en su tienda." PP EGW

·       EL CHOQUE entre el pueblo de Dios, y el enemigo, seguirá su curso hasta el fin del mundo. Así como ayer. El mundo se presenta ante el pueblo de Dios, atemorizándolos, con amenazas, sátiras, insultos o en su defecto ofreciéndoles bienestar a costa de los principios... Gran parte del cristianismo ya fue doblegado por ese poder que se opone a Dios. Los gobiernos van doblegándose paso a paso. Parece que nadie le saldrá al frente. Los que deberían alzar su voz, están callados como el Israel del tiempo de David, ante el imponente Goliat, que durante 40 días les puso en aprietos mental y físicamente. Hasta que salió al frente David, derrotando y cortándole la cabeza al bocazas Goliat.

·      PERO HAY UN PUEBLO que sí, alzará su voz. Simbolizado en la minoría, así como David ante miles de israelitas, fue el único y solo fue a luchar con el enemigo y lo venció.

·       Lo venció con la única arma que tiene el cristiano su experiencia diaria de comunión con Dios y por eso tenía la seguridad que Dios lo ayudaría. Su fe en Dios le dio valor, y decisión para vencer.

·       EL REMANENTE VERDADERO, que guarda los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. La fe de Jesús en sus vidas que hace que guarden los mandamientos de Dios. Apocalipsis 14:12; Juan 15:10; Éxodo 20:3-17.

·       CON este grupo especial. Haga lo que haga no podrá. Porque su defensor es el Dios Todopoderoso. este grupo jamás amará las cosas del mundo, porque el amor del Padre está con él. 1Juan 2:15-17. Y tienen los frutos del Espíritu Santo. Gálatas 5:22-25. ¿Ya Eres Parte De Ese Remanente? Ministerio Hno. Pio


martes, 29 de septiembre de 2020

170. DAVID “UN REY CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS”

“Entonces Samuel dijo a Saúl: Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo” 1 Samuel 13:13,14.

*Cuando Saúl fue elegido Rey, fue conforme al corazón y la voluntad humana. En cambio, David fue elegido por Dios directamente conforme a su voluntad. Por eso se dice un rey conforme a su corazón. Eso no quiere decir que sería intachable o sin errores. Pero lo era hasta ahora que fue elegido porque se deleitaba en Dios. Y tenía el Espíritu de Dios.

A partir de entonces Dios le daría todas las herramientas para prepararse y ser un buen líder de su pueblo. Y David, lo valoró y lo aprovechó. Y la decisión que tomará, paso a paso definiría su lealtad al Señor su Dios.

El hecho que tengamos el Espíritu Santo, no es garantía de nada permanente sino decidimos caminar cada día, a cada instante buscado su dirección, así estará siempre como el centro de nuestras vidas, y siempre lo honraremos.

El capítulo 16 de 1 Samuel. Aparece por primera vez David, en el registro sagrado. Y en el libro La HISTORIA DE LOS PATRIARCAS Y PROFETAS, CAPITULO 62. DICE AL RESPECTO:

* …DAVID, en el vigor de la adolescencia cuidó sus rebaños mientras pacían en las colinas que rodean a Belén.  El sencillo pastor entonaba los himnos que él mismo componía y con la música de su arpa acompañaba dulcemente la melodía de su voz fresca y juvenil.  EL SEÑOR HABÍA ESCOGIDO A DAVID, y le estaba preparando, en su vida solitaria con sus rebaños, para la obra que se proponía confiarle en los años venideros.

Mientras que David vivía así en el retiro de su vida humilde de pastor, el Señor Dios habló al profeta Samuel acerca de él.  "Y dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo has tú de llorar a Saúl, habiéndole yo desechado para que no reine sobre Israel?  Hinche tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén: porque de sus hijos me he provisto de rey....

Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A sacrificar a Jehová he venido. Y llama a Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y ungirme has al que yo te dijere.  Hizo pues Samuel como le dijo Jehová: y luego que él llegó a Beth-lehem, los ancianos de la ciudad le salieron a recibir con miedo, y dijeron: ¿Es pacífica tu venida?  Y él respondió: Sí." Los ancianos aceptaron una invitación al sacrificio, y Samuel llamó también a Isaí y sus hijos.  Se construyó un altar, y el sacrificio quedó listo.  Toda la casa de Isaí estaba presente, con la excepción de David, el hijo menor, al que se había dejado cuidando las ovejas, pues no era seguro dejar a los rebaños sin protección. 692

Cuando el sacrificio hubo terminado, y antes de participar del festín subsiguiente, SAMUEL INICIÓ SU INSPECCIÓN PROFÉTICA de los bien parecidos hijos de Isaí.  Eliab era el mayor, y el que más se parecía a Saúl en estatura y hermosura.  Sus bellas facciones y su cuerpo bien desarrollado llamaron la atención del profeta.  CUANDO SAMUEL MIRÓ su porte principesco, pensó ciertamente que era el hombre a quien Dios había escogido como sucesor de Saúl; y esperó la aprobación divina para ungirle.  Pero Jehová no miraba la apariencia exterior.  Eliab no temía al Señor.  Si se le hubiera llamado al trono, habría sido un soberano orgulloso y exigente.  La palabra del Señor a Samuel fue: "No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón". 1 Samuel 16:7. PP

*CUANDO DICE: JEHOVÁ MIRA EL CORAZÓN”. El "corazón" se refiere al intelecto, los afectos y la voluntad (Sal. 139:23; Mat. 12:34; etc.). Es el factor que preside para determinar el destino, pues como es el pensamiento del hombre "en su corazón, tal es él" (Prov. 23:7). En su esencia, la libre elección es un asunto del intelecto, pero a menudo con gran influencia de los sentimientos y las emociones.  Dentro de los límites del tiempo de gracia Dios invita a los hombres: "Venid luego... y estemos a cuenta" (Isa. 1:18). El quiere que lo conozcamos y nos enteremos de su plan, porque "mirando a cara descubierta" somos transformados, (2 Cor. 3:18).

DIOS SE DIRIGE AL INTELECTO.  La apariencia externa no revela los verdaderos motivos de la vida pues con frecuencia se interpretan mal las acciones.  Cuando Moisés dijo a los hijos de Israel: "Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón" (Deut. 6: 5), pensaba en la influencia guiadora que actúa en la vida por medio de una relación personal con Dios.  El hecho de que los discípulos hubieran visto a Dios mediante una íntima relación con Jesús (Juan 14: 9) los fortaleció muchísimo en su entrega a los planes divinos para ellos.  David había aprendido a conocer a Dios mientras apacentaba sus ovejas y, aunque no lo reconocieran sus hermanos, ese conocimiento hizo posible que el Espíritu Santo lo guiara paso tras paso. CBA

* EL SOLITARIO PASTORCILLO se sorprendió al recibir la llamada inesperada del mensajero, que le anunció que el profeta había llegado a Belén y le mandaba llamar. Preguntó asombrado por qué el profeta y juez de Israel deseaba verle; pero sin tardanza alguna obedeció al llamamiento.  "Era rubio, de hermoso parecer y de bello aspecto." Mientras Samuel miraba con placer al joven pastor, bien parecido, varonil y modesto, le habló la voz del Señor diciendo: "Levántate y úngelo, que éste es." EN EL HUMILDE CARGO DE PASTOR, David había demostrado que era valeroso y fiel; y ahora Dios le había escogido para que fuera el capitán de su pueblo.  "Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y ungiólo de entre sus hermanos: y desde aquel día en adelante el espíritu de Jehová tomó a David." 1 Samuel 16: 12,13.

* Otro lider, también fue llamado como David de entre el pastoreo a sus ovejas. Nos referimos a Moisés. Que fue reeducado segundo asegundo por el Señor para ser el medio por el cual sacaría a su pueblo a la libertad.

A la edad de 80 años, fue llamado al santo ministerio, a esa edad Moisés estaba preparado para cumplir la última parte de su vida. La profesión que trasciende este mundo y la eternidad de ser ministro de Dios.

*No hay enseñanza completa si solo oramos y estudiamos su palabra. El siguiente paso es la reflexión y la contemplación de la creación de Dios. Y Moisés pudo ser cambiado del ser el hombre que primero se enoja, actúa y luego piensa, a ser el más manso de la tierra.  Num. 12:3. 

Volviendo a los instantes de que David es ungido como Rey. El relato continua: 

*EL PROFETA HABÍA CUMPLIDO la obra que se le había designado, y con el corazón aliviado regresó a Rama.

Samuel no había hablado de su misión, ni siquiera a la familia de Isaí, y realizó en secreto la ceremonia del ungimiento de David.  Fue para el joven un anuncio del destino elevado que le esperaba, para que en medio de todos los diversos incidentes y peligros de sus años venideros, este conocimiento le inspirara a ser fiel al propósito que Dios quería lograr por medio de su vida.

El gran honor conferido a David no le ensoberbeció.  A pesar del elevado cargo que había de desempeñar, siguió tranquilamente en su ocupación, contento de esperar el desarrollo de los planes del Señor a su tiempo y manera.  

Tan humilde y modesto como antes de su ungimiento, el pastorcillo regresó a las colinas, para vigilar y cuidar sus rebaños tan cariñosamente 694 como antes.  Pero con nueva inspiración componía sus melodías, y tocaba el arpa.  Ante él se extendía un panorama de belleza rica y variada.  Las vides, con sus racimos, brillaban al sol.  Los árboles del bosque, con su verde follaje, se mecían con la brisa.  Veía al sol, que inundaba los cielos de luz, saliendo como un novio de su aposento, y regocijándose como hombre fuerte que va a correr una carrera.  Allí estaban las atrevidas cumbres de los cerros que se elevaban hacia el firmamento; en la lejanía se destacaban las peñas estériles de la montaña amurallada de Moab; y sobre todo se extendía el azul suave de la bóveda celestial.

Y más allá estaba Dios.  El no podía verle, pero sus obras rebosaban alabanzas.  La luz del día, al dorar el bosque y la montaña, el prado y el arroyo, elevaba a la mente y la inducía a contemplar al Padre de las luces, Autor de todo don bueno y perfecto.  Las revelaciones diarias del carácter y la majestad de su Creador henchían el corazón del joven poeta de adoración y regocijo.

“En La Contemplación De Dios Y De Sus Obras, Las Facultades De La Mente Y Del Corazón De David Se Desarrollaban Y Fortalecían Para La Obra De Su Vida Ulterior”. 

Diariamente iba participando en una comunión más intima con Dios.  Su mente penetraba constantemente en nuevas profundidades en busca de temas que le inspirasen cantos y arrancasen música a su arpa.  La rica melodía de su voz difundida a los cuatro vientos repercutía en las colinas como si fuera en respuesta a los cantos de regocijo de los ángeles en el cielo.

¿Quién puede medir los resultados de aquellos años de labor y peregrinaje entre las colinas solitarias?

LA COMUNIÓN CON LA NATURALEZA Y CON DIOS, el cuidado diligente de sus rebaños, los peligros y libramientos, los dolores y regocijos de su humilde suerte, no sólo habían de moldear el carácter de David e influir en su vida futura, sino que también por medio de los salmos del dulce cantor de Israel, en todas las edades venideras, habrían de comunicar amor y fe al corazón de los hijos de 695 Dios, acercándolos al corazón siempre amoroso de Aquel en quien viven todas sus criaturas.

DAVID, EN LA BELLEZA Y EL VIGOR DE SU JUVENTUD, se preparaba para ocupar una elevada posición entre los más nobles de la tierra.  EMPLEABA SUS TALENTOS, como dones preciosos de Dios, para alabar la gloria del divino Dador.

LAS OPORTUNIDADES que tenía de entregarse a la contemplación y la meditación sirvieron para enriquecerse con aquella sabiduría y piedad que hicieron de él el amado de Dios y de los ángeles.  Mientras contemplaba las perfecciones de su Creador, se revelaban a su alma concepciones más claras de Dios.  TEMAS QUE ANTES LE ERAN OBSCUROS, se aclaraban para él con luz meridiana, se allanaban las dificultades, se armonizaban las perplejidades, y cada nuevo rayo de luz le arrancaba nuevos arrobamientos e himnos más dulces de devoción, para gloria de Dios y del Redentor.  El amor que le inspiraba, los dolores que le oprimían, los triunfos que le acompañaban, eran temas para su pensamiento activo; y cuando contemplaba el amor de Dios en todas las providencias de su vida, el corazón le latía con adoración y gratitud más fervientes, su voz resonaba en una melodía más rica y más dulce; su arpa era arrebatada con un gozo más exaltado; y el pastorcillo procedía de fuerza en fuerza, de sabiduría en sabiduría; pues el Espíritu del Señor le acompañaba. PP EGW

*Bueno tenemos a un futuro prospecto de Rey. Que haría de Israel, un reino grande y poderoso y continuaría hasta Salomón su hijo. Cuando los pueblos han buscado entender los caminos de Dios para sus vidas, han sido pueblos prósperos. “Sólo hay progreso y paz, siguiendo los principios divinos” Ministerio Hno. Pio