martes, 23 de febrero de 2021

176. NO PRETENDAS VIVIR LA VIDA DE OTROS “SÉ TU MISMO, USA TU PROPIA ARMADURA”

38 Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. 39 Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba.  Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué.  Y David echó de sí aquellas cosas. 1 Samuel 17.

"Intentó David caminar" (BJ). Nunca Lo Practiqué. Saúl era un cobarde. Tenía una armadura, pero sabía que no podía afrontar a Goliat con su propia fuerza. Con prudencia ostensible primero rehusó permitir que David luchara, debido a su juventud. LUEGO DIO OTRA PRUEBA DE SU INSENSATEZ tratando de dar su propia armadura a David.

La cortés respuesta de David: "Nunca lo practiqué", es una evidencia de (1) su fe en otro equipo que había probado antes y (2) su confianza en experiencias pasadas al afrontar nuevas situaciones que surgían (ver 3JT 443).

David atribuyó al poder de Dios la victoria aun sobre animales salvajes. El peligro había desarrollado en él un valor santificado, y su fidelidad en las cosas pequeñas lo había preparado eficazmente para que se le confiaran las mayores. Había demostrado ser un pastor digno de confianza cuando velaba por los rebaños de su padre.  Ahora fue llamado a ser el paladín de la causa del rebaño de su Padre celestial (ver Eze. 34: 5, 23; 37: 24; Mat. 9: 36; 25: 33; Juan 10: 12, 13). El proceder que eligió estaba condicionado por sus propias convicciones espirituales antes que por el juicio no santificado de otros, sin tomar en cuenta su posición. ¡Cuánto depende uno de la pureza de motivos cuando emprende una empresa peligrosa!  David no podía luchar con la armadura de Saúl; debía ser él mismo.  El propósito de Dios es que cada persona se maneje con su propia armadura.  Vemos a un hombre en la vida pública que sabe llevarse con la gente, y copiamos sus modales esperando tener éxito de esa forma.  Pero Dios necesita hombres que sean ellos mismos, que aprendan de las experiencias de cada día lo que necesitan saber a fin de resolver los problemas del mañana.  Gracias a Dios por quienes se atreven a usar los medios que Dios les ha provisto. 2 CBA

* AUNQUE SAÚL había dado permiso a David para que aceptara el desafío, el rey tenía muy pocas esperanzas de que David tuviera éxito en su valerosa empresa.  Había ordenado que se vistiera al joven de la coraza del rey.  Se le puso el pesado almete de metal en la cabeza y se le ciñó al cuerpo la coraza así como la espada del monarca.  Así pertrechado, inició la marcha, pero pronto volvió sobre sus pasos.  Lo primero que pensaron los espectadores ansiosos fue que David había decidido, no arriesgar su vida en tan desigual encuentro con su antagonista.  Pero el valiente joven distaba mucho de pensar así.  Cuando regresó adonde estaba Saúl, suplicó que le permitiera, quitarse aquella pesada armadura, diciendo: "Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué." Se quitó la armadura del 701 rey, y en vez de ella sólo tomó su cayado en la mano, con su zurrón de pastor, y una simple honda.  Escogiendo cinco piedras lisas en el arroyo, las puso en su talega, y con su honda en la mano se aproximó al filisteo. PP

*Como estas luchando la batalla de la fe? ¿cómo luchas las batallas del día a día? ¿Dependes de otros para sostenerlos? ¿otros piensan por ti? ¿solo dependes de tu líder?

Cuidado, el único que puede tener acceso a tu conciencia eres tú y Dios. Dios nos ha dejado mucha información en su palabra y es nuestro derecho y deber; INFORMARNOS.  Para así, OÍR, APRENDER, Guardar Y Poner En Practica La Palabra De Dios. Deut. 5:1

*Oír, Entender Y Dar Frutos. Mat. 13:23

*Escudriñar, Y Andar En La Luz De La Palabra De Dios Y Exhortar A Otros.

El primero y más alto deber de toda criatura racional es el de escudriñar la verdad en las Sagradas Escrituras y luego andar en la luz y exhortar a otros a que sigan su ejemplo. CS. Ministerio Hno. Pio


viernes, 27 de noviembre de 2020

175. ¿QUÉ CLASE DE DEFENSOR DE LA FE ERES? (1 Samuel 17:32-37)

32 Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. 33 Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. 34 David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, 35 salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. 36 Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. 37 Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo. (1 Samuel 17).

32. Dijo David a Saúl. ¡Qué contraste: un humilde pastorcillo animando a tan experimentado y exitoso guerrero de Israel!  Saúl, el único gigante de Israel (cap. 10:23), comprendía que él debería haber sido quien aceptara el desafío de Goliat.  Pero su conciencia culpable lo hacía temeroso.  

Si hubiese habido amor de Dios en su corazón eso habría sido suficiente PARA EXPULSAR TODO TEMOR; pero no habitaba en él nada del amor de Dios.  En su lugar sólo había el "tormento" de una conciencia culpable (ver 1 Juan 2: 5; 4: 18). Por el contrario, David irradiaba aquel espíritu de genuino optimismo y valor que es la insignia de "una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres" (Hech. 24: 16; cf.  Sal. 51: 10, 11). era tan valiente como Saúl era cobarde.

36. Ha provocado. David era celoso del buen nombre de Israel y del Dios de Israel, como lo había sido Moisés antes de él (Exo. 32: 12, 13; Núm. 14:13-16; Deut. 9: 26-29; cf. Eze. 20: 9). La inactividad del pueblo de Dios en un tiempo de vergüenza y crisis era más de lo que David podía soportar. 

37. Me librará. Una vez Saúl había pedido grandes cosas de Dios y había intentado grandes cosas para él. Sin embargo, después que el orgullo y la gloria del yo le habían llenado el corazón, le parecía insuperable cada obstáculo. En su esfuerzo por vindicarse se había olvidado de que todo es posible con Dios. La mejor forma en que Dios podía impresionarlo con su falta era permitiendo que en David se repitiera la protección providencial con que Dios lo había amparado en el pasado. El Espíritu de Dios una vez se había posesionado de Saúl. Ahora tendría la oportunidad de ver lo que él mismo podría haber sido si no se hubiera rebelado contra aquel Espíritu.

SAÚL OTRA VEZ ESTABA EN UN DILEMA. Si rehusaba que luchara David, el ejército esperaría que él, como rey, fuera el paladín de su causa. Si dejaba que luchara David, y Goliat lo mataba, se habría perdido la batalla e Israel otra vez estaría bajo el yugo de los filisteos.  Para salvar su propia vida y reputación Saúl envió a David al combate. Pero el mismo medio que usó Saúl en un esfuerzo por salvar su reputación como rey y caudillo resultó en su pérdida (cap.  18: 6-9). Resultó evidente que sin Dios, Saúl era incapaz de afrontar a sus enemigos (cap. 14: 24; cf. 15: 23) y que eran de Dios las victorias pasadas por las cuales él había recibido la reputación. 2 CBA

*No hay un medio más permanente y efectivo en sostener y desarrollar la fe en Dios. Cuando aprendemos por experiencia propia del amor de Dios en nuestras luchas y pruebas.

En ese momento hasta la fe nos abandona. Pero su presencia no. ¡Nunca! Es cuando nos hace ver que es real y tangible. Y cuando estamos por perecer y perder nuestra confianza, nos hace recordar de cómo nos sostuvo en el pasado. Y revive nuestra fe y seguimos creciendo.

DAVID, tenía una experiencia real y viva de su fe. Por eso convenció al rey que le dejará luchar. Y luchó y venció. Siendo el defensor y héroe de la fe. Ministerio Hno. Pio