miércoles, 22 de enero de 2020

149. JUICIO A LA CASA DE ELI.


“Dios visitó con su maldición no sólo a los hijos de Elí, sino a Elí mismo, y este terrible ejemplo debiera ser una advertencia para los padres de nuestros días”

Y VINO UN VARÓN DE DIOS A ELÍ
27 Y vino un varón de Dios a Elí, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿No me manifesté yo claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón?
28 Y yo le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase incienso, y llevase efod delante de mí; y di a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel.
29 ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo, y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?
30 Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco. 
1 Samuel 2.


ELÍ murió de 98 años (cap. 4: 15; ver com. cap. 2: 22), cuando Samuel tenía suficiente edad para ser reconocido como profeta y como probable sucesor de Elí como juez (cap. 3: 19-21).  Puesto que naturalmente debe haber transcurrido algún tiempo entre las dos solemnes amonestaciones de los caps. 2 y 3, parece probable que esta visita del profeta anónimo se efectuó poco después de la dedicación de Samuel.  De lo contrario, no hay razón aparente para que Samuel no hubiera sido el portador de ambos mensajes del Señor.

¡Cuán tolerante es Dios!  
Por ejemplo, Saúl recibió amonestación tras amonestación, y se le dieron muchos años para que reflexionara antes de que finalmente eligiera proceder de acuerdo con su propia voluntad.
Pero Elí se rindió ante las exigencias familiares en vez de cumplir con su deber ante Dios en bien del pueblo.  La virtud no se hereda; se adquiere.  Los hijos de Elí heredaron una responsabilidad sagrada y un nombre honorable.  Sin embargo, debido al egoísmo, de tal manera se habían convertido en siervos de Satanás, que merecían la reprobación unánime del pueblo.  

Cuando su padre dejó de ejercer su autoridad, se le advirtió que así  464 como la reverencia y la honra producen una cosecha de buen carácter y utilidad, 
también cuando se siembran irreverencia y deshonra, los resultados son pesares y chascos 
(1 Samuel 2:32).  
"La ley del servicio propio 
es la ley de la destrucción propia" 
(DTG 577).

AMBOS MORIRÁN EN UN DÍA.
31 HE AQUÍ, vienen días en que cortaré tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que no haya anciano en tu casa. 32 Verás tu casa humillada, mientras Dios colma de bienes a Israel; y en ningún tiempo habrá anciano en tu casa. 33 El varón de los tuyos que yo no corte de mi altar, será para consumir tus ojos y llenar tu alma de dolor; y todos los nacidos en tu casa morirán en la edad viril. 
34 Y te será por señal esto que acontecerá a tus dos hijos, Ofni y Finees: ambos morirán en un día.
 1 Samuel 2.

Puesto que Ofni y Finees habían abusado de las cosas del Señor, iban a sufrir una muerte violenta.  Con la esperanza de desviarlos de su mal proceder, Dios descorrió brevemente la cortina del futuro.  Habría sido natural esperar que los jóvenes corrigieran su conducta cuando oyeran esta profecía, a fin de no cosechar su cumplimiento.  Dios sencillamente previó su condenación; no la predeterminó.  El que ve el fin desde el principio conoce todo lo que afecta el ejercicio de Ia libre elección.  Al amonestar a ciertos individuos en cuanto a lo que les depara el porvenir, Dios prueba al universo que es tal el libre albedrío que ha otorgado al ser humano, que ni ese conocimiento del futuro le impide realizar lo que se haya propuesto.

UN SACERDOTE FIEL
35 Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido todos los días. 1 Samuel 2:35.


*Las Escrituras no indican con qué sacerdote se cumplió esta profecía.  Algunos eruditos piensan que se refiere a Sadoc, del linaje de Eleazar, a quien Salomón dio el sacerdocio cuando Abiatar, del linaje de Itamar, fue desposeído debido a su colaboración con Adonías en una tentativa para apoderarse del trono de Salomón (1 Rey. 2: 27, 35). 

Otros piensan que se refiere a Cristo, y hay otros que piensan que la profecía se cumplió con Samuel y su obra.  Pero la lección importante de esta declaración debe buscarse en el hecho de que el hombre no puede impedir el cumplimiento final del deseo de Dios de restaurar su propia imagen en el corazón del hombre. 

A Israel se le había entregado el servicio del santuario con todo su minucioso simbolismo para ilustrar el medio por el cual obra Cristo.  Con todo, aunque sacerdotes y gobernantes rechazaron el plan, todavía el propósito de Dios -que no conoce ni prisa ni pausa- avanzó ininterrumpidamente hasta su cumplimiento pleno.

 Si el hombre elige proceder así, puede asociarse con Cristo en el logro de esta meta; si rehúsa, él es el único culpable.  No puede acusar a Dios de que tenga malos designios contra él. CBA

JUICIO A LA CASA DE ELI
PERO CUANDO EL JUEZ de Israel (ELI) descuidó su obra, Dios se hizo cargo de la situación.
"Y vino un varón de Dios a Elí, y díjole: Así ha dicho Jehová: ¿No me manifesté yo claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón?  Y yo le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase perfume, y trajese ephod delante de mí; y dí a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel.
¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis presentes, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo?
¿y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándolos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?
 Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me tuvieren en poco, serán viles. . . .Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido todos los días."

DIOS ACUSÓ A ELÍ de honrar a sus hijos más que al Señor.  Antes que avergonzar a sus hijos por sus prácticas impías y odiosas, ELÍ había permitido que la ofrenda destinada por Dios a ser una bendición para Israel se trocase en cosa abominable. 

LOS QUE SIGUEN SUS PROPIAS INCLINACIONES, en su afecto ciego por sus hijos, y, permitiéndoles que satisfagan sus deseos egoístas, no les hacen sentir el peso de la autoridad de Dios para reprender el pecado y corregir el mal, ponen de manifiesto que 625 honran a sus hijos impíos más que a Dios.  Sienten más anhelo por escudar la reputación de ellos que por glorificar a Dios; y tienen más deseo de complacer a sus hijos que de agradar al Señor y de mantener su servicio libre de toda apariencia de mal.

A ELÍ, COMO SUMO SACERDOTE Y JUEZ DE ISRAEL, Dios le consideraba responsable por la condición moral y religiosa de su pueblo, y en un sentido muy especial, por el carácter de sus hijos.  El debió haber procurado refrenar primero la impiedad por medidas benignas; pero si éstas no daban resultados positivos, debiera haber dominado el mal por los medios más severos.  Provocó el desagrado del Señor al no reprender el pecado ni ejecutar justicia sobre el pecador.  No se podría confiar en él para que mantuviera puro a Israel.

 AQUELLOS QUE NO TIENEN SUFICIENTE VALOR PARA REPRENDER EL MAL, o que por indolencia o falta de interés no hacen esfuerzos fervientes para purificar la familia o la iglesia de Dios, son considerados responsables del mal que resulte de su descuido del deber.

SOMOS tan responsables de los males que hubiéramos podido impedir en otros por el ejercicio de la autoridad paternal o pastoral, como SI HUBIÉSEMOS COMETIDO los tales hechos nosotros mismos.

ELÍ NO ADMINISTRÓ SU CASA DE ACUERDO CON LOS REGLAMENTOS QUE DIOS DIO PARA EL GOBIERNO DE LA FAMILIA.  Siguió su propio juicio.  El padre indulgente pasó por alto las faltas y los pecados de sus hijos en su niñez, lisonjeándose de que después de algún tiempo, al crecer, abandonarían sus tendencias impías. 

MUCHOS ESTÁN COMETIENDO AHORA UN ERROR SEMEJANTE.  Creen conocer una manera mejor de educar a sus hijos que la indicada por Dios en su Palabra.  Fomentan tendencias malas en ellos y se excusan diciendo: "Son demasiado jóvenes para ser castigados.  Esperemos que sean mayores, y se pueda razonar con ellos." En esta forma se permite que los malos hábitos se fortalezcan hasta convertirse en una segunda naturaleza.  Los niños crecen sin freno, con rasgos de carácter que serán una 626 maldición para ellos durante toda su vida, y que propenderán a reproducirse en otros.

No hay maldición más grande en una casa que la de permitir a los niños que hagan su propia voluntad.  Cuando los padres acceden a todos los deseos de sus hijos y les permiten participar en cosas que reconocen perjudiciales, los hijos pierden pronto todo respeto por sus padres, toda consideración por la autoridad de Dios o del hombre, y son llevados cautivos de la voluntad de Satanás. 

LA INFLUENCIA DE UNA FAMILIA MAL GOBERNADA SE DIFUNDE, y es desastrosa para toda la sociedad.  Se acumula en una ola de maldad que afecta a las familias, las comunidades y los gobiernos.

A causa de su cargo, la influencia de Elí era mayor que si hubiera sido un hombre común.  Su vida familiar se imitaba por doquiera en Israel.  Los resultados funestos de su negligencia y de sus costumbres indulgentes se podían ver en miles de hogares que seguían el modelo de su ejemplo.  Si se toleran las prácticas impías en los hijos mientras que los padres hacen profesión de religión, la verdad de Dios queda expuesta al oprobio.  La mejor prueba del cristianismo en un hogar es la clase de carácter engendrada por su influencia.  Las acciones hablan en voz mucho más alta que la profesión de piedad más positiva.

SI LOS QUE PROFESAN LA RELIGIÓN, en vez de hacer esfuerzos fervientes, persistentes y concienzudos para criar una familia bien ordenada como testimonio de los beneficios que reporta la fe en Dios, son flojos en el gobierno de la casa y toleran los malos deseos de sus hijos, obran como Elí y acarrean deshonra a la causa de Cristo, y ruina para si mismos y sus familias.  Pero por grandes que sean los males debidos a la infidelidad paternal en cualquier circunstancia, son diez veces mayores cuando existen en las familias de quienes fueron designados maestros del pueblo.  Cuando éstos no gobiernan sus propias casas, desvían por su mal ejemplo a muchos del buen camino.  Su culpabilidad es tanto mayor que la de los demás cuanto mayor es la responsabilidad de su cargo. 627

Se había prometido que la casa de Aarón andaría siempre delante de Dios; pero esta promesa se había hecho a condición de que los miembros de la tal casa se dedicaran a la obra del santuario con corazón sincero y honraran a Dios en toda forma, no sirviéndose a sí mismos ni siguiendo sus propias inclinaciones perversas.  Elí y sus hijos habían sido probados, y el Señor los había hallado enteramente indignos del elevado cargo de sacerdotes en su servicio.  Así que Dios declaró: "NUNCA YO TAL HAGA." No podía hacer en su favor el bien que quería hacerles, porque ellos no habían hecho su parte.

EL EJEMPLO que deben dar los que sirven en las cosas santas debe ser de tal carácter que induzca al pueblo a reverenciar a Dios y a temer ofenderle.  

Cuando los hombres que actúan como "en nombre del Cristo"(2 Cor. 5: 20), para proclamar al pueblo el mensaje divino de misericordia y reconciliación, usan su sagrada vocación como un disfraz para satisfacer sus deseos egoístas o sensuales, se convierten en los agentes más eficaces de Satanás.

 COMO OFNI Y FINEES, inducen al pueblo a aborrecer el sacrificio a Jehová.  Puede ser que se entreguen secretamente a su mala conducta por algún tiempo; pero cuando finalmente se revela su verdadero carácter, la fe del pueblo recibe un golpe que a menudo resulta en la destrucción de toda fe en la religión. 

Queda en su mente desconfianza hacia todos los que profesan enseñar la palabra de Dios.  Reciben con dudas el mensaje del siervo verdadero de Cristo.  Se preguntan constantemente: "¿No será este hombre como aquel que creíamos tan santo y que resultó tan corrupto?" Así pierde la palabra de Dios todo su poder sobre las almas de los hombres.

EN LA REPRENSIÓN QUE DIRIGIÓ ELÍ A SUS HIJOS, hay palabras de significado solemne y terrible, palabras que deben pesar todos los que sirven en las cosas sagradas: 
"Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; más si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él?"

Si los delitos de ellos hubieran perjudicado tan sólo a sus semejantes, el juez podría haber hecho una reconciliación señalando una pena y requiriendo 628 la restitución correspondiente; y los culpables podrían haber sido perdonados. O si su pecado no hubiese sido de presunción, podría haberse ofrecido en su favor un sacrificio expiatorio.

 PERO SUS PECADOS ESTABAN TAN ENTRETEJIDOS CON SU MINISTERIO COMO SACERDOTES DEL ALTÍSIMO en el ofrecimiento de sacrificios por los pecados, y la obra de Dios había sido tan profanada y deshonrada ante el pueblo, que no había expiación aceptable en su favor.  Su propio padre, a pesar de que era sumo sacerdote, no se atrevía a interceder por ellos; ni podía escudarlos de la ira de un Dios santo.
DE TODOS LOS PECADORES, son más culpables los que arrojan menosprecio sobre los medios que el Cielo proveyó para la redención del hombre, los que crucifican "de nuevo para si mismos al hijo de Dios," y le exponen "a vituperio." (Heb. 6: 6.)  

*AÑO TRAS AÑO el Señor había postergado los castigos con que le amenazaba. Mucho pudo haberse hecho en aquellos años para redimir los fracasos del pasado; pero el anciano sacerdote no tomó medidas eficaces para corregir los males que estaban contaminando el santuario de Jehová y llevando a la ruina a millares de Israel. Por el hecho de que Dios tuviera paciencia, Ofni y Finees endurecieron su corazón y se envalentonaron en la transgresión. Elí hizo conocer a toda la nación los mensajes de reproche que habían sido dirigidos a su casa. Así esperaba contrarrestar, hasta cierto punto, la influencia maléfica de su negligencia anterior.
PERO LAS ADVERTENCIAS fueron menospreciadas por el pueblo, como lo habían sido por los sacerdotes.
 (Patriarcas y Profetas págs. 624-628, 630, 631).

DIOS CONDENA LA NEGLIGENCIA que se solaza en el pecado y el crimen, y la insensibilidad que es lenta para detectar su funesta presencia en las familias de cristianos profesos.
 El hace responsables a los padres en alto grado por las faltas y necedades de sus hijos. Dios visitó con su maldición no sólo a los hijos de Elí, sino a Elí mismo, y este terrible ejemplo debiera ser una advertencia para los padres de nuestros días”. 
(4 Testimonies pág. 200).

·       ¡Como estas viviendo hoy!
RECUERDA. El juicio a la casa de Eli. Fue a un líder religioso. Que tuvo grandes privilegios. Pero lo usó mal. Que puso como dios a sus hijos, por la buena política de la paz. Olvidando que Dios, debe estar primero. Y como tal dio una falsa impresión al pueblo de la gloria de Dios. 
Ministerio Hno. Pio

148. ELI Y SUS HIJOS.


“No hay maldición más grande en una casa que la de permitir a los niños que hagan su propia voluntad”. PP

LOS HIJOS DE ELÍ ERAN HOMBRES IMPÍOS, HOMBRES IMPÍOS.
12 Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová. 13 Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras se cocía la carne, trayendo en su mano un garfio de tres dientes, 14 y lo metía en el perol, en la olla, en el caldero o en la marmita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí.  De esta manera hacían con todo israelita que venía a Silo. 15 Asimismo, antes de quemar la grosura, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que asar para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda. 16 Y si el hombre le respondía: Quemen la grosura primero, y después toma tanto como quieras; él respondía: No, sino dámela ahora mismo; de otra manera yo la tomaré por la fuerza. 17 Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová. 
1 Samuel 2:12-17.

* Literalmente, "hijos sin valor".  Así describe Moisés a los que instaban a sus prójimos a servir a otros dioses (Deut. 13: 13).  En los primeros días de los jueces, el levita que salió de viaje de Belén se detuvo para pasar la noche en Gabaa y fue acometido por unos "hijos de Belial" (Juec. 19: 22 RVA).  
En el NT "Belial" se usa como un equivalente de Satanás (2 Cor. 6: 15).  

Así como José fue colocado en el seno de la degeneración cortesana, también Samuel creció rodeado por un sacerdocio degenerado, "en medio de una generación maligna y perversa" (Fil. 2: 15).

Habiéndose rendido a las malas pasiones, Ofni y Finees no tenían el debido concepto del Dios a quien debían servir.  No disfrutaban de comunión con él, no simpatizaban con sus propósitos y no sentían su obligación para con él. 

 Meramente usufructuaban los cargos que tenían por derecho hereditario para su propio egoísmo y sus fines corruptos.  
Robaban al pueblo para complacer sus apetitos personales.  
Robaban a Dios no sólo de la parte que les correspondía en los sacrificios, sino también menoscababan la reverencia y el amor de los adoradores.  
Mediante sus viles concupiscencias rebajaban el servicio del Señor ante los ojos del pueblo al nivel de las orgías sensuales de los bosquecillos de ídolos vecinos. 

 PERO DIOS PERMITE que un alma sea colocada en medio de circunstancias tales para probar al universo que un mal ambiente no determina necesariamente el destino de un alma.  

Conociendo el espíritu codicioso de Judas, nadie pensaría hoy en colocarlo como tesorero.  Sin embargo Jesús así lo hizo (DTG 260, 261). 

 Tenía el propósito de que Judas quedara tan impresionado con cosas mucho más valiosas, que se entregara de todo corazón a su Salvador. Jesús amaba a Judas y hubiera querido convertirlo en uno de los principales apóstoles.
(ver DTG 261).

PERO ELLOS NO OYERON LA VOZ DE SU PADRE
22 Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión.
23 Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes?  Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.
24 No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová.
25 Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él?  Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir. 
1 Samuel 2:22-25

ELÍ ERA MUY VIEJO.
Un fragmento del libro de 1 Sam. encontrado en la cuarta cueva de Khirbet Qumrân y publicado en 1954 dice: "Elí tenía noventa años".  Albright piensa que se trata de una transposición del pasaje del cap. 4: 15 donde en la LXX se lee "noventa" como la edad de Elí cuando murió.  Sin embargo, el nuevo fragmento no indica que tenía 90 años cuando murió, sino cuando Samuel ya había estado a su servicio durante algún tiempo.

PERO ELLOS NO OYERON.
El ministerio de los hijos de Elí contrasta aquí con el de Samuel.  Este ganaba el favor tanto de los hombres como de Dios; Ofni y Finees no respetaban las instrucciones del Señor y hacían oídos sordos a los consejos de su padre.  Todos los hombres son seres morales libres.  Si eligen reposar bajo la mano poderosa de Dios (1 Ped. 5: 6), son ensalzados a su debido tiempo; pero si eligen seguir sus propios deseos, inevitablemente cosecharán el fruto de un proceder tal.

JEHOVÁ HABÍA RESUELTO HACERLOS MORIR.
Habían rechazado el control protector de Dios, elegido sus propios senderos de egoísmo y desechado deliberadamente el consejo del cielo.  Al apartarse del ángel de Jehová (Sal. 34: 7), sellaron su propia condenación.  Fueron los filisteos los que los mataron (1 Sam. 4: 10, 11); sin embargo Dios permitió su muerte porque habían rehusado seguirle. 

"DIOS NO ASUME NUNCA para con el pecador la actitud de un verdugo que ejecuta la sentencia contra la transgresión; sino que abandona a su propia suerte a los que rechazan su misericordia, para que recojan los frutos de lo que sembraron" (CS 40). 
¡Tal fue el caso de Judas! ¡Tal será el caso de todos los que rechazan las súplicas del Espíritu Santo! CBA

ELÍ Y SUS HIJOS “UN EJEMPLO PELIGROSO” *
No oyeron la voz de su padre. (1 Sam. 2: 25).
Elí era sacerdote y juez de Israel. Ocupaba los puestos más altos y de mayor responsabilidad entre el pueblo de Dios. Como hombre escogido divinamente para las sagradas obligaciones del sacerdocio, y puesto sobre todo el país como la autoridad judicial más elevada, se le consideraba como un ejemplo, y ejercía una gran influencia sobre las tribus de Israel. Pero aunque había sido nombrado para que gobernara al pueblo, no regía bien su propia casa. . .

AMABA TANTO LA PAZ Y LA COMODIDAD, que no ejercía su autoridad para corregir los malos hábitos ni las pasiones de sus hijos. Antes que contender con ellos, o castigarlos, prefería someterse a la voluntad de ellos, y les cedía en todo. En vez de considerar la educación de sus hijos como una de sus responsabilidades más importantes, trataba el asunto como si tuviera muy poca importancia.

EL SACERDOTE Y JUEZ DE ISRAEL no había sido dejado en las tinieblas con respecto a la obligación de refrenar y disciplinar a los hijos que Dios había confiado a su cuidado. Pero Elí se sustrajo a estas obligaciones, porque significaban contrariar la voluntad de sus hijos, y le imponían la necesidad de castigarlos y de negarles ciertas cosas...

La maldición de la transgresión era patente en la corrupción y la impiedad que distinguían la conducta de sus hijos. No apreciaban debidamente el carácter de Dios ni la santidad de su ley. El servicio de él era para ellos una cosa común. Desde su niñez se habían acostumbrado al santuario y su servicio; pero en vez de volverse más reverentes, habían perdido todo sentido de su santidad y significado.

 EL PADRE NO HABÍA CORREGIDO la falta de respeto que manifestaban hacia su propia autoridad, ni había refrenado su irreverencia por los servicios solemnes del santuario; y cuando llegaron a la edad viril estaban llenos de los frutos mortíferos del escepticismo y la rebelión...

NO HAY MALDICIÓN más grande en una casa que la de permitir a los niños que hagan su propia voluntad. Cuando los padres acceden a todos los deseos de sus hijos y les permiten participar en cosas que reconocen perjudiciales, los hijos pierden pronto todo respeto por sus padres, toda consideración por la autoridad de Dios o del hombre, y son llevados cautivos de la voluntad de Satanás.
 (Patriarcas y Profetas, págs. 621, 622, 626).


EN ESTOS TIEMPOS, la educación de los hijos está en crisis. Porque el estado se ha entrometido en gran parte del mundo y está educando a los hijos, como Eli hizo con sus hijos. Es fácil ver qué futuro tendrán esta futura sociedad.
 Pero los que creemos en Dios 
¿También lo haremos así?

ELI era una buena persona, servicial, amable, oportuno…etc. Pero tenía los mismos genes de su ancestro Aaron cuando cedió a la voluntad del pueblo apostata en el desierto.
Era débil de espíritu, no sabía decir no.  
Dio buen ejemplo a sus hijos, instrucción, pero no los corrigió, cuando eran niños. Hoy ya joven ya no era posible. 

“Una educación solo de palabras 
y buen ejemplo logra poco”. 

Lo correcto es: Instrucción en los principios divinos, Buen ejemplo Y La Disciplina implícita y como último recurso la disciplina explicita.

Que Dios nos ayude a hacer mejor nuestra labor como padres. Para educarlos conforme a los principios divinos.

Recuerden: Los hijos son herencia de Jehová... 
Salmo 127:3, y no es; nuestra propiedad. Un día le daremos cuenta de nuestra paternidad. Amen. 
Ministerio Hno. Pio

domingo, 3 de noviembre de 2019

147. LOS PRIMEROS AÑOS DEL SACERDOCIO DE SAMUEL.


1 Samuel 2:11;18-21,26.
LAS PRIMERAS RESPONSABILIDADES
 DEL FUTURO SUMO SACERDOTE 
Y JUEZ DE ISRAEL 1
… y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí. 
1 Samuel 2:11

EL NIÑO MINISTRABA.
La palabra traducida "niño" es ná´ar, que significa un muchacho de cualquier edad hasta la madurez.  A los 17 años José es llamado ná'ar.  El mismo término se aplica a los hijos de Elí en el vers. 17.  No se sabe cuántos años le llevaban a Samuel.  De acuerdo con el contexto, Elí los hizo sacerdotes antes de que llegaran a la madurez.  Se calcula la edad de Samuel entre los 3 y los 15 años. 

Cuando un hijo asume alguna responsabilidad desacostumbrada, muchas veces sus padres procuran de esa manera obtener alguna ventaja para ellos.  Es digno de mucho encomio Elcana porque -aunque era levita- continuó con su forma habitual de vida en Ramá.  Conociendo, como seguramente conocían, la naturaleza del ambiente que rodearía a Samuel, Elcana y Ana deben haber sentido alguna preocupación cuando colocaron su ofrenda para el Señor en las manos de Elí y de sus dos hijos, Ofni y Finces.  Cuánto mayor debe haber sido la preocupación del Padre celestial cuando colocó a su Hijo dentro de la influencia y de las acechanzas de los indignos sacerdotes de sus días.  Cristo tenía 12 años cuando llamó la atención de los sacerdotes.  Sin embargo, su conducta en esa ocasión testifica de la realidad de la protección divina que se extiende aun sobre los niños que buscan la dirección celestial (ver com.  Luc. 2: 52).  Las vicisitudes de Samuel testifican de la misma dirección divina.
Las Escrituras aclaran que en medio de ese mal ambiente Samuel servía al Señor.  La palabra "ministrar" puede referirse a un servicio, ya fuera secular o sagrado.  Se la usa para las responsabilidades de José en la casa de Potifar y para la ayuda de Josué a Moisés en el monte de Dios (Exo. 24: 13).  La capacidad de Samuel para resistir las malas influencias que lo rodeaban, como fue también el caso de José y Josué, se puede atribuir a su firme decisión de ocuparse de las cosas de Dios. CBA


LAS PRIMERAS RESPONSABILIDADES DEL FUTURO SUMO SACERDOTE Y JUEZ DE ISRAEL 2
18 Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino. 19 Y le hacía su madre una túnica pequeña y se la traía cada año, cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado. 1 Samuel 2:18,19. 

Y EL JOVEN SAMUEL MINISTRABA.
No en el sentido de tareas domésticas, sino de deberes sagrados referentes a la obra de los levitas en el santuario.  La palabra hebrea así traducida incluye ambas clases de "servicio". 463

UN EFOD DE LINO.
En este caso, una vestimenta usada por los sacerdotes de categoría inferior y los levitas, y a veces aun por personas importantes del pueblo.  Por ejemplo, David danzó delante del Señor vestido con un efod de lino (2 Sam. 6: 14).  Esto no se debe confundir con el efod del sumo sacerdote "de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido" sobre el cual estaban sujetos el pectoral con 12 piedras, y el Urim* y el Tumim que servían para hacer preguntas a Dios (ver com.  Exo. 28: 6; cf. Juec. 8: 27).  Si el efod más sencillo de lino era del mismo modelo que el del sumo sacerdote -como parece probable- era una vestimenta corta, sin mangas, que consistía en un paño delantero y otro trasero unidos en los hombros y ceñidos en la cintura con un cinturón (ver com. Juec.  8: 27).

Y LE HACÍA SU MADRE UNA TÚNICA PEQUEÑA
Ana no solo ofreció su hijo al Señor sino que le demostró amor año tras año.  En la misma forma Dios vela continuamente sobre su pueblo.  No sólo dio a su Hijo una vez por todos sino que continuamente se interesa para que ese sacrificio progresivamente sea más eficaz para suplir las necesidades aun del más débil de sus hijos (Mat. 6: 30-34).


RECOMPENSA AL SACRIFICIO DE ANA
20 Y Elí bendijo a Elcana y a su mujer, diciendo: Jehová te dé hijos de esta mujer en lugar del que pidió a Jehová.
 Y se volvieron a su casa. 21 Y visitó Jehová a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel 
crecía delante de Jehová. 1 Samuel 2:20,21.

JEHOVÁ TE DÉ HIJOS DE ESTA MUJER EN LUGAR DEL QUE PIDIÓ A JEHOVÁ.
Mejor, "préstamo que ella ha cedido a Yahveh" (BJ).  Lo que es cedido en préstamo al Señor, con seguridad es devuelto con interés compuesto.  Ana dedicó un hijo al Señor y fue recompensada con otros cinco.  Abrahán hizo así con Isaac, y Dios le prometió una descendencia "como las estrellas del cielo"(Gén. 22: 17).  Cristo prometió devolver cien veces tanto aun en esta vida (Mat. 19: 29; Luc. 18: 30).


EL DESARROLLO ARMONIOSO DE SAMUEL
Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres. 1Samuel 2:26.

EL JOVEN SAMUEL
"Y el joven Samuel iba creciendo, y adelantando delante de Dios y delante de los hombres." Aunque Samuel pasaba su juventud en el tabernáculo dedicado al culto de Dios, no estaba libre de influencias perversas ni de ejemplo pecaminoso. Los hijos de Elí no temían a Dios ni honraban a su padre; pero 619 Samuel no buscaba la compañía de ellos, ni tampoco seguía sus malos caminos.  Se esforzaba constantemente por llegar a ser lo que Dios deseaba que fuese.  Este es un privilegio que, tiene todo joven.  Dios siente agrado cuando aun los niñitos se entregan a su servicio.
Samuel había sido puesto bajo el cuidado de Elí, y la amabilidad de su carácter le granjeó el cálido afecto del anciano sacerdote.  Era bondadoso, generoso, obediente y respetuoso.  Elí, apenado por los extravíos de sus hijos, encontraba reposo, consuelo y bendición en la presencia de su pupilo.  Samuel era servicial y afectuoso, y ningún padre amó jamás a un hijo más tiernamente que Elí a este joven.  Era cosa singular que entre el principal magistrado de la nación y un niño sencillo existiera tan cálido afecto.  A medida que los achaques de la vejez le sobrevenían a Elí, y le abrumaba la ansiedad y el remordimiento por la conducta disipada de sus propios hijos, buscaba consuelo en Samuel.
No era costumbre que los levitas comenzaran a desempeñar sus servicios peculiares antes de cumplir los veinte y cinco años de edad, pero Samuel había sido una excepción a esta regla.  Cada año se le encargaban responsabilidades de más importancia; y mientras era aún niño, se le puso un efod de lino como señal de consagración a la obra del santuario.

Aunque era muy joven cuando se le trajo a servir en el tabernáculo, Samuel tenía ya entonces algunos deberes que cumplir en el servicio de Dios, según su capacidad.  Eran, al principio, muy humildes, y no siempre agradables; pero los desempeñaba lo mejor que podía, con corazón dispuesto.  Introducía su religión en todos los deberes de la vida.  Se consideraba como siervo de Dios, y miraba su obra como obra de Dios.  Sus esfuerzos eran aceptados, porque los inspiraban el amor a Dios y un deseo sincero de hacer su voluntad.  Así se hizo Samuel colaborador del Señor del cielo y de la tierra.  Y Dios le preparó para que realizara una gran obra en favor de Israel. 620

UNA LECCIÓN PARA LOS PADRES
Si se les enseñara a los niños a considerar el humilde ciclo de deberes diarios como la conducta que el Señor les ha trazado, como una escuela en la cual han de prepararse para prestar un servicio fiel y eficiente, ¡cuánto más agradable y honorable les parecería su trabajo!

El cumplimiento de todo deber como para el Señor rodea de un encanto especial aun los menesteres más humildes, y vincula a los que trabajan en la tierra con los seres santos que hacen la voluntad de Dios en el cielo.

El éxito que se ha de obtener en esta vida, el éxito que nos asegurará la vida futura, depende de que hagamos fiel y concienzudamente las cosas pequeñas.

 En las obras menores de Dios no se ve menos perfección que en las más grandes.  La mano que suspendió los mundos en el espacio es la que hizo con delicada pericia los lirios del campo.  

Y así como Dios es perfecto en su esfera, hemos de serlo nosotros en la nuestra.

 La estructura simétrica de un carácter fuerte y bello, se edifica por los actos individuales en cumplimiento del deber.  Y la fidelidad debe caracterizar nuestra vida tanto en los detalles insignificantes como en los mayores. 

 La integridad en las cosas pequeñas, la ejecución de actos pequeños de fidelidad y bondad alegrarán la senda de la vida; y cuando hayamos acabado nuestra obra en la tierra, se descubrirá que cada uno de los deberes pequeños ejecutados fielmente ejerció una influencia benéfica imperecedera.

Los jóvenes de nuestro tiempo pueden hacerse tan valiosos a los ojos de Dios como lo fue Samuel.  Si conservan fielmente su integridad cristiana, pueden ejercer una influencia poderosa en la obra de reforma.  Hombres tales se necesitan hoy.  Dios tiene una obra especial para cada uno de ellos.  Jamás lograron los hombres resultados más grandes en favor de Dios y de la humanidad que los que pueden lograr en esta época nuestra quienes sean fieles al cometido que Dios les ha confiado. PP EGW

*CUANDO muchos niños de su edad estaban ocupados en otras tareas o jugando, como es propio de su edad. Samuel estaba en el lugar de privilegio que todo ser, debería desearía estar, el santuario. Salmo 84.

SE ESTABA PREPARANDO haciendo las cosas más pequeñas con alegría y buena voluntad; para que un día asumiera el cargo principal de la nación. 
 En esas condiciones de fidelidad y de buen discípulo. Más adelante escuchará su llamado. Escuchar la voz, que todos quisiéramos oír alguna vez en la vida. La voz de Dios en persona. 

Y Samuel no solo estaba en el santuario por imposición de su madre que pagó una promesa de buena fe, sino que también estaba creciendo en su fe y responsabilidades. Muestra de que amaba las cosas que realizaba, porque lo hacía para Dios. Vers. 26.
 Que Dios nos bendiga y emulemos el buen ejemplo de Samuel. Amen. Ministerio Hno. Pio