lunes, 9 de octubre de 2017

45. EL DUEÑO DE LA VERDAD


Y si dijereis: No es recto el camino del Señor;
oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino?
 ¿No son vuestros caminos torcidos? 
Si aún dijere la casa de Israel: No es recto el camino del Señor; ¿no son rectos mis caminos, casa de Israel? Ciertamente, vuestros caminos no son rectos. Ezequiel 18:25,29.

 ¿Puede El ser humano, 
determinar que es la verdad? 
¿Qué es lo correcto? 

 Desde el renacimiento paulatinamente se ha ido acrecentando esa idea llamada relativismo, pero con más fuerza con la llegada del hinduismo a occidente en los años 60, del siglo pasado. 
“Donde todo es relativo y nada es absoluto”. 
 “Por tanto no hay moralidad absoluta”. 
 “La verdad es dependiendo como lo entiendas 
y lo percibes, y que cada uno tiene su verdad”. 

 Si vamos más atrás en la historia humana, nos encontraremos con el pueblo de Dios, Israel y Judá. Éste último también cayó en esta idea relativista de que nada es absoluto, al decir que ellos podían determinar que es correcto y justo y verdadero. 

 Dejar esta base en la cual se fundamenta todo lo verdadero y absoluto, es caer y ser arrastrado en el espacio del universo sin fin. Dios dice que él determina que es lo correcto y verdadero, porque él es el camino, la verdad y sobre todo la vida. Juan 14:6; Jer. 10:10; Sal. 40:11; Deut. 32:4.

 Por tanto el ser humano no puede determinar que es verdad y correcto, sólo Dios puede hacerlo. Por una razón sencilla: Porque él es el Creador, él Sustentador y él Salvador. 

 En conclusión: Vivimos por la vida que nos da cada día, y en cada segundo de nuestra vida, dependemos de la vida que proviene de él, por su gracia. 
Existe una verdad absoluta, y esa verdad absoluta es Dios,
 la fuente de toda verdad. Hno. Pio

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