miércoles, 20 de marzo de 2024

185. “LA AMISTAD VERDADERA Y REAL DE JONATÁN Y DAVID”


 11 Y Jonatán dijo a David: Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo. 12 Entonces dijo Jonatán a David: ¡Jehová Dios de Israel, sea testigo! Cuando le haya preguntado a mi padre mañana a esta hora, o el día tercero, si resultara bien para con David, entonces enviaré a ti para hacértelo saber.

13 Pero si mi padre intentara hacerte mal, Jehová haga así a Jonatán, y aun le añada, si no te lo hiciere saber y te enviare para que te vayas en paz. Y esté Jehová contigo, como Estuvo con mi padre. 14 Y si yo viviere, harás conmigo misericordia de Jehová, para que no muera, 15 y no apartarás tu misericordia de mi casa para siempre. Cuando Jehová haya cortado uno por uno los enemigos de David de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatán sea quitado de la casa de David. 16 Así hizo Jonatán pacto con la casa de David, diciendo: Requiéralo Jehová de la mano de los enemigos de David. 17 Y Jonatán hizo jurar a David otra vez, porque le amaba, pues le amaba como a sí mismo. 1Samuel Capítulo 20.

* AMISTAD DAVID Y JONATÁN

El perseguidor había sido nuevamente derrotado en sus propósitos. Aseguró a David que estaba en paz con él; pero David tenía poca confianza en el arrepentimiento del rey. Aprovechó esta ocasión para escaparse, no fuera que el humor del rey cambiara, como antes. Su corazón estaba herido, y ansiaba ver otra vez a su amigo Jonatán. Seguro de su inocencia, buscó al hijo del rey, y le dirigió una súplica muy conmovedora. " ¿Qué he hecho yo? le preguntó ¿cuál es mi maldad, o cuál mi pecado contra tu padre, que él busca mi vida?"

Jonatán creía que su padre había mudado su propósito, y que ya no pensaba quitarle la vida a David. Y Jonatán le dijo: "En ninguna manera; no morirás. He aquí que mi padre ninguna cosa hará, grande ni pequeña, que no me la descubra: ¿por qué pues me encubrirá mi padre este negocio? No será así." Jonatán no podía creer que, después de la manifestación extraordinaria del poder de Dios, su padre quisiera todavía hacer daño a David, puesto que esto sería una rebelión manifiesta contra Dios. Pero David no estaba convencido. Con intenso fervor declaró a Jonatán: "Ciertamente, vive Jehová y vive tu alma, que apenas hay un paso entre mi y la muerte." 710

En ocasión de la luna nueva, se celebraba en Israel una fiesta sagrada. Esta fiesta caía en el día que seguía al de la entrevista entre David y Jonatán. En esta fiesta se esperaba que ambos jóvenes aparecieran a la mesa del rey; pero David temía presentarse, y quedó arreglado que fuese a visitar a sus hermanos en Belén. A su regreso se escondería en un campo no muy distante del salón de banquetes, y durante tres días se mantendría ausente de la presencia del rey; y Jonatán observaría los efectos en Saúl. En caso de que preguntara por el paradero del hijo de Isaí, Jonatán diría que se había ido para asistir al sacrificio ofrecido por la casa de su padre. Si el rey no expresaba ira, sino que contestaba: "Bien está", entonces no sería peligroso para David volver a la corte. Pero si el rey se enfurecía por la ausencia, ello decidiría que David debía huir.

EL PRIMER DÍA DEL BANQUETE el rey no inquirió acerca de la ausencia de David, pero cuando su sitio estuvo vacante el segundo día, preguntó: "¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Isaí hoy ni ayer? Y JONATÁN RESPONDIÓ A SAÚL: David me pidió encarecidamente le dejase ir hasta Beth-lehem. Y DIJO: Ruégote que me dejes ir, porque tenemos sacrificio los de nuestro linaje en la ciudad, y mi hermano mismo me lo ha mandado; por tanto, si he hallado gracia en tus ojos, haré una escapada ahora, y visitaré a mis hermanos. Por esto pues no ha venido a la mesa del rey."

CUANDO SAÚL OYÓ ESTAS PALABRAS, su ira se desenfrenó. Declaró que mientras viviera David, Jonatán no podría subir al trono de Israel, y exigió que se mandara en seguida por David, para ejecutarle. Jonatán nuevamente intercedió por su amigo, suplicando: " ¿Por qué morirá? ¿qué ha hecho? "Esta súplica dirigida al rey sirvió sólo para hacerlo más satánico en su furia, y arrojó a su propio hijo la lanza que había destinado para David.

EL PRÍNCIPE SE ACONGOJÓ Y SE INDIGNÓ, y saliendo de la presencia real, no asistió más al banquete. El dolor agobiaba su 711alma cuando fue, en el momento señalado, al sitio donde debía comunicar a David las intenciones del rey hacia él. Ambos se abrazaron, y lloraron amargamente. EL ODIO SOMBRÍO DEL REY obscurecía la vida de los jóvenes, y el dolor de ellos era demasiado intenso para que pudieran expresarle con palabras. LAS ÚLTIMAS PALABRAS DE JONATÁN cuando se separaron para seguir cada uno su respectivo camino cayeron en el oído de David. FUERON: "Vete en paz, que ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová sea entre mí y ti, entre mi simiente y la simiente tuya, para siempre." HPP

MIENTRAS VIVA el hijo de Isaí, no serás rey ni tendrás ningún reino”. Vers. 31.

LA ADVERTENCIA DE SAÚL acerca de la sucesión en el reino a Jonatán y la reacción de éste, cuando el vers. 15. Habla proféticamente que David “saldría vencedor de sus enemigos”. Es una muestra de que espíritu era Jonatán. Un espíritu que solo tienen todos aquellos que son hijos de Dios.

SEGÚN las costumbres de sucesión era natural que Jonatán sería el futuro rey. 

PERO él era obediente a su Dios y vivía por toda palabra que sale de la boca de Dios. 

Y ERA CONSCIENTE de que su reino futuro había sido dado a su amigo David. 

Y RESPETÓ de buena voluntad y acepto su suerte.

AL DAR sus cosas al principio de su amistad con David. 1Sam. 18:4 ES UNA SEÑAL de que estaba para dar todo de sí. Y CEDIÓ su trono por así decirlo. NO LUCHÓ, no tramó nada en contra de su “rival”, la única trama que hizo fue ayudarlo a salvar su vida y ponerlo a salvo de la ira de su Padre. 1Sam. 20:9-


DIJO JESÚS: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”. Juan 15:13.

En el mundo hay y hubo y habrá muchos casos de gente que practique el amor divino del desprendimiento de sus posesiones materiales, hasta de su vida si fuera el caso. PERO nadie amó tanto como nuestro Señor, que siendo Dios se despojó o renuncio temporalmente su trono para venir a ser como uno de nosotros, viviendo una vida perfecta y morir y resucitar para darnos salvación. Filipenses 2:5-10. Ministerio Hno. Pio

 

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